Los samaritanos: los otros israelitas
La mayoría conocemos a los samaritanos por los Evangelios y, especialmente, por la famosa parábola del Buen Samaritano. De ahí viene que hoy llamemos “samaritano” a una persona que ayuda desinteresadamente a otra.
Pero los samaritanos no eran una asociación dedicada a las buenas obras. Eran —y siguen siendo— una pequeña comunidad religiosa y cultural descendiente del antiguo mundo israelita.
La elección de un samaritano como protagonista de aquella parábola resultaba precisamente provocadora porque entre judíos y samaritanos existía una larga historia de rivalidad religiosa, política y cultural. En algunos ambientes judíos del siglo I los samaritanos eran vistos con profundo recelo, y existían también prejuicios samaritanos contra los judíos.
¿Cómo llegaron dos comunidades con tantas cosas en común a considerarse rivales?


